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La primavera de invierno.
Iniciado el mes de octubre, la temperatura en el Jardín ha descendido un poco, y la tan deseada lluvia ha refrescado la tierra y el ambiente.
En Baleares, sobre todo en Mallorca, llamamos al otoño "primavera de invierno". En las dos primaveras, la verdadera y la de invierno (otoño), hay dos factores climáticos que coinciden: humedad y calor. Esto provoca que muchas de nuestras especies, sobre todo los geófitos y caducifolios estivales, activen su floración provocando una segunda "primavera" antes de la llegada del frío invernal.
Durante el verano, el crecimiento de las plantas se ha visto limitado por la falta de agua y las elevadas temperaturas. Todas ellas han ralentizado su metabolismo para sobrevivir. Ahora, el otoño llega fresco y lleno de vida para la nueva "primavera de invierno". La temperatura y el agua ya no son factores limitantes del crecimiento y, además, el período diario de luz que reciben las plantas es más corto, lo cual condiciona también los nuevos crecimientos y rebrotes de muchas de ellas.
Cómo reacciona la vegetación mediterránea a la llegada de lluvias y el frescor otoñal después de la sequía veraniega?
Un itinerario autoguiado por el Jardín nos ayudará a descubrir el secreto, a conocer mejor las pautas de crecimiento de nuestras plantas y el papel del otoño en su ciclo vital.
ITINERARIO OCTUBRE-NOVIEMBRE-DICIEMBRE. FLORA BALEÁRICA.
Corresponde a las áreas: M1-M2-M3-M4-M5 según el desplegable del JBS.
Este itinerario por el Jardín Botánico de Sóller es autoguiado. Su hilo conductor son los nombres científicos indicados en las placas identificativas de cada planta y la nomenclatura de cada área según el plano desplegable del Jardín.
Introducción
Finalizado el caluroso y seco verano mediterráneo, el frescor de la noche y las primeras lluvias activan todas aquellas especies que se habían mantenido en estado de latencia para sobrevivir a las adversidades del verano.
Las plantas, aprovechan las nuevas condiciones de la "primavera de invierno", dependiendo de su forma vital.
Algunas anuales, que habían pasado todo el verano en forma de semillas, inician su ciclo. Germinan con las primeras lluvias y durante todo el invierno crecerán para poder florecer en primavera y dar su fruto antes de que vuelva a llegar el verano.
Algunos geófitos, aquellas plantas que durante el verano tenían sus formas de resistencia (bulbos, cormos, o rizomas) bajo tierra, con el otoño dan las primeras señales de vida. Unas comienzan brotando primero la flor y después las hojas que, durante todo el invierno, realizarán la actividad fotosintética almacenando nutrientes para el próximo verano; otras, en cambio, sacan en primer lugar las hojas para crear la energía que necesitarán para la próxima floración primaveral.
Los perennifolios también aprovechan las buenas temperaturas y la disponibilidad de agua para un primer rebrote durante esta "primavera de invierno". Aunque el mayor crecimiento tiene lugar en la verdadera primavera, evitando así que sus partes más tiernas y jóvenes deban sobrevivir a las heladas invernales.
Los caducifolios invernales, como el tilo o los ginkgos del Jardín Botánico, pierden la hoja durante el otoño, ya que éstas no resistirían las frías temperaturas de invierno. No obstante, en el Mediterráneo, no tenemos muchos ejemplos de caducifolios invernales ya que nuestro invierno se caracteriza precisamente por ser suave en cuanto a temperaturas y heladas.
Los caducifolios estivales, todos aquellos arbustos y árboles que durante el verano habían perdido las hojas, vuelven a brotar preparándose así para la floración, alguna de ellas muy próxima como la del "algarrobo del diablo" o Anagyris foetida.
FLORA BALEÁRICA
M2: Femeniasia balearica
Este cojinete espinoso menorquín que, durante el verano tenía no más que sus pequeños tallos espinosos, con las primeras lluvias ha empezado a sacar las hojas verdes por las cuales podrá realizar la fotosíntesis y acumular nutrientes para la floración primaveral.
M3: Erica multiflora
Este brezo inicia su floración en otoño, aunque en Navidad aún podamos ver sus flores. Es abundante en las montañas y garrigas (monte bajo) de todas las islas Baleares. También vive en el Mediterráneo occidental y Portugal.
M3: Ferula communis
La cañaheja tiene un rizoma que durante todo el verano había estado en latencia bajo tierra. Con las primeras lluvias, el frescor y el menguar del día, empieza a sacar hojas que crecerán esplendorosamente hasta formar una inmensa mata de donde saldrá la inflorescencia, la propiamente dicha cañaheja.
M4: Arum pictum
El yaro es una planta vivaz de grandes hojas de color verde oscuro con unas venas blanquecinas muy características. Florece en otoño y es típico de nuestra garriga (monte bajo).
M4: Viola jaubertiana
Esta violeta endémica de Mallorca, está protegida por la ley y vive en lugares muy restringidos de la Sierra de Tramuntana. Es una planta perenne de hojas muy brillantes que se reproduce vegetativamente por estolones. Tiene la particularidad de que sus flores fértiles, que son apétalas, se forman en otoño mientras que, las flores propiamente dichas, las violetas se forman en primavera.
M5: Sternbergia lutea
El llamado cólquico amarillo, es la planta que cuando florece en el Jardín Botánico señala el comienzo del otoño. Su floración tiene una duración aproximada de quince días. Después emergen las hojas que permanecerán hasta el mes de enero, cuando la planta fructifique. En Mallorca, se encuentra cultivada en muchas casas de campo y frecuentemente subespontánea.
M5: Arbutus unedo
Del madroño es característico su tronco rojizo, pero principalmente lo son sus frutos, los madroños. Éstos, cuando maduran toman un color rojo intenso y son comestibles. Se aconseja no comer demasiados para evitar marearse, tener jaqueca o vómitos. Su nombre ya lo indica, 'unedo' significa sólo uno.
La floración y la fructificación ocurren en otoño. Los frutos tardan un año en madurar, por este motivo, la nueva floración de octubre coincide con la maduración de los frutos del año anterior.
M5: Anagyris foetida
El "algarrobo del diablo" es un arbusto caducifolio estival. Ahora brotan sus primeras hojas y flores. Éstas formarán una legumbre semejante a una algarroba. Sus semillas son vomitivas y tóxicas. Su nombre proviene del olor fétido que desprenden sus hojas.
M5: Pancratium maritimum
La azucena marina es una planta de litoral arenoso. En este momento se encuentra en regresión debido a la presión que ejercen los bañistas sobre ella. Florece entre mayo y agosto y fructifica en otoño. Las semillas miden entre 10 y 12 mm, son comprimidas y de color negro. En su interior tienen espacios vacíos que actúan como flotadores, así la semilla puede dispersarse flotando en el agua del mar y germinar en un lugar lejano de su origen.
FLORA DE OTRAS ISLAS
M7: Limonium sventenii
Las especies del género Limonium prefieren zonas costeras y ambientes salinos, conocidas por siemprevivas en las Islas Canarias. En las Baleares, las especies de este género se pueden encontrar en la M2 de este Jardín y se conocen por el nombre común saladines. Limonium sventenii, una especie de estructura casi arbustiva, es endémica de la isla de Gran Canaria.
Durante el otoño se puede observar la bella floración, formada por espigas y flores de color azul intenso.
M7: Euphorbia atropurpurea var. atropurpurea
Este arbusto de tallos suculentos es endémico de la isla de Tenerife. Las brácteas de esta planta, hojas próximas a la flor, son de color púrpura, ofreciendo un aspecto muy decorativo.
ETNOBOTÁNICA
M10: Strelitzia reginae
La flor de esta planta es muy característica; el parecido con la cabeza de un pájaro le ha dado el nombre "ave del paraíso" o "flor de grúa" refiriéndose al pájaro migrador primaveral. La epoca principal de floración comprende la primavera y el verano, aunque también en otoño se pueden encontrar algunas de estas flores. Esta planta es originaria de África del sur, pero ha sido muy utilizada como reclamo turístico en las Islas Canarias, llegando a denominarla "flor de Canarias" considerándola falsamente autóctona.
M11: Ficus carica
La higuera es un cultivo típico de secano en nuestras islas, además de encontrarse naturalizado en peñascos húmedos y en torrentes. De la higuera se aprovechan los frutos y la madera. La planta tiene un látex blanco que es irritante y se utiliza como remedio popular contra las verrugas.
Es un árbol caducifolio de invierno, cuando llegan los primeros fríos de otoño, en octubre, las hojas se vuelven amarillentas y caen. Después el arbol queda desnudo mostrando sus ramas tortuosas y arqueadas siempre apuntando hacia el cielo.
M13: Mespilus germanica
El níspero es un árbol de la familia de las rosáceas, originario del mediterráneo central y oriental. En nuestras islas se cultiva para aprovechar el fruto, que es comestible.
Durante el otoño el árbol está en fruto. El fruto del níspero es casi esférico, de color terrizo, pubescente y está coronado por el cáliz persistente, la envoltura exterior de la flor que permanece unida al fruto. Además, tiene la peculiaridad que únicamente es comestible cuando ha sobremadurado, en caso contrario es ácida y áspera.
Las plantas del Mediterráneo ya tienen lo que habían estado esperando durante todo el verano: su "primavera de invierno". Ahora puede observarse el verdor y el revivir de nuestras plantas que parecían casi muertas durante el verano.
Visita el Jardí Botànic de Sóller cuando las plantas baleáricas deban sobrevivir al frío invernal y acumular nutrientes para explosionar en flores la próxima primavera.
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