La ventaja más importante del banco de semillas para la preservación de especies es sin duda el poco espacio que éstas ocupan, frente al espacio que necesitaríamos para preservarlas en forma de plantas vivas. Cada semilla, tiene una constitución genética diferente y, por tanto, una única muestra de semillas puede almacenar una variedad y extenso patrimonio genético de la especie en cuestión. Tenemos que pensar que cada semilla almacenada es un individuo potencial.
El Banco de Semillas del JBS se inició dando preferencia a las especies amenazadas de las Baleares, pero su objetivo es conservar taxones de todas las islas mediterráneas y sus áreas de influencia. El Mediterráneo forma una unidad biogeográfica, florísticamente muy rica y con un elevado número de endemismos. No existen muchas instituciones isleñas dedicadas a la conservación de esta riqueza y mucho menos bancos de semillas.
En el contexto nacional, el Banco de Semillas del JBS fue el cuarto cuando se creó. Existían ya, el de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, el del Jardín Botánico Canario "Viera y Clavijo" en Gran Canaria y el del Jardín Botánico de Córdoba.
Todo esto nos invita a reflexionar sobre la importancia que tienen estos centros ya que de ellos depende muchas veces la conservación o desaparición de muchas especies amenazadas.