Itinerarios - Verano

Primavera - Verano - Otoño - Invierno

La supervivencia de las plantas.

En el Jardín Botánico, a finales del mes de mayo y llegado el verano, la mayoría de plantas inician un período de adaptación a la sequía que da al Jardín un aspecto nuevo y diferente del resto de las estaciones. Esto es propio de la vegetación mediterránea.

La vegetación mediterránea evolucionó a partir de elementos tropicales y templados, y puede decirse que su origen tuvo lugar hace unos 2 millones de años (Pleistoceno), al mismo tiempo que se formaba el clima mediterráneo. Desde entonces, la sequía y el calor estival son característicos del clima mediterráneo. Además de la zona propia del mar Mediterráneo, también tienen clima mediterráneo otros lugares del mundo, como son California, Chile central, extremo austral sudafricano y Australia meridional.

El objetivo de las especies vegetales y animales durante la época veraniega es, como parece evidente, evitar al máximo la pérdida de agua y mantenerse con un mínimo coste energético.

Las plantas se han adaptado perfectamente a estas condiciones y ahora podemos observar en el Jardín Botánico estas adaptaciones con ejemplos muy característicos.

¿Cómo resisten las plantas este calor sumada a la falta de agua?.

Un itinerario  por el Jardín nos ayudará a conocer mejor las adaptaciones de nuestras plantas.

JULIO-AGOSTO-SEPTIEMBRE

FLORA BALEÁRICA

Este itinerario por el Jardín Botánico de Sóller es autoguiado y el hilo conductor son los nombres científicos indicados en las placas identificativas de cada planta y la nomenclatura de cada área.

Introducción

Finalizada la primavera, llega la época seca del verano. Tanto las plantas como los animales han tenido que adaptarse básicamente a dos factores que caracterizan el clima mediterráneo durante el verano: el calor y la sequía.

Frente a estas condiciones, las plantas adoptan dos estrategias:

    • Reducir al máximo su actividad y permanecer, durante la época adversa, en diferentes formas de latencia, como los bulbos bajo tierra. Otras, como las plantas anuales que han florecido i fructificado durante la primavera, pasan el verano en forma de semillas que germinarán con las primeras lluvias de otoño o de la primavera del año siguiente.

    • Adoptar otras estrategias que modifiquen su morfología y la hagan resistente a las condiciones estivales:

      • Reducción de la masa foliar para evitar una excesiva transpiración.

      • Control de la transpiración:

        • Protegiendo los estomas y regulando su obertura y cierre. Los estomas son unas aberturas que se encuentran en la hojas y que comunican el sistema respiratorio de las plantas con el aire circundante.

        • Elaborando sustancias volátiles, oleaginosas y a veces tóxicas que forman una capa impermeable, que mantiene la presión del vapor de agua. En los casos de toxicidad, protege a la planta de ser consumida por los animales herbívoros, que también sufren sed durante el verano y buscan la frescura de las suculentas hojas verdes.

M2: Cojinetes espinosos

La forma de cojinete o de casquete esférico que han adoptado estas plantas, les permite mantener una temperatura y microclima interior mucho más fresco del que han de resistir sus partes más expuestas al sol. Es característica también su reducción foliar para evitar una transpiración excesiva, así como también la presencia de espinas que constituye una auténtica defensa contra los herbívoros. Hay dos tipos de espiniscencia. Una es la formada por el raquis o eje de la hoja cuando los folíolos han caído, el caso de Astragalus balearicus. El otro tipo de púas son las formadas por los propios tallos, una vez que las hojas han caído, es el caso de Launaea cervicornis o Femeniasia balearica. Es necesario fijarse, que las púas de los cojinetes, no son en ningún caso espinas reales como las de un rosal, sino otras formaciones de la planta como tallos u hojas que han sufrido una transformación.

M2: Las plantas bulbosas (geófitos)

En el Jardín Botánico, encontraremos todas las plantas bulbosas delimitadas por un aro. Durante el verano no las veremos. Esto es debido a que durante la época seca, cuando la planta no dispone de agua suficiente, desaparece su parte aérea verde y la planta se mantiene con la parte subterránea en forma de bulbo, tubérculo o rizoma, donde se han almacenado todas las reservas necesarias. En el próximo otoño o primavera, dependiendo de la especie, volverán a brotar las primeras hojas y flores.

M3: Erica multiflora

Les hojas del brezo son muy pequeñas y casi cilíndricas. La mínima superficie de sus hojas, evita una pérdida excesiva de agua por ellas y a la vez permite realizar la fotosíntesis.

M4: Quercus ilex

La encina es un árbol mediterráneo por excelencia. Por las hojas regula la transpiración. La parte superior de la hoja es de un tejido duro, que no se arruga si le falta agua, y el reverso de la hoja está cubierta de pelos que evitan la excesiva transpiración, además de mantener un microclima más húmedo alrededor de las células transpiradoras o estomas.

M5: Cistus albidus

La jara blanca es muy inflamable, pero como contrapartida, los incendios activan rápidamente la germinación de sus semillas. Sus raíces crecen mucho en primavera, cuando la planta dispone de agua, se extienden por la superficie del suelo y aprovechan la poca agua de la lluvia antes de que ésta se evapore. Durante el verano, sus hojas cubiertas de una pilosidad blanca y densa que protege sus células transpiradoras para evitar la pérdida de agua, se arrugan y pierden turgencia hasta que la planta no vuelve a recibir agua. Éstos vegetales de hojas blandas y marcescentes de forma reversible durante los periodos secos, se llaman malacófilos.

M5: Hypericum balearicum

El hipéricon balear, "estepa joana", tiene las hojas verdes durante todo el año. Florece durante las épocas más favorables, en primavera y en otoño. Presenta unas glándulas que observaremos a simple vista si miramos las hojas a contraluz. Estas glándulas contienen sustancias oleaginosas que ayudan a disminuir la transpiración durante el verano, formando una capa impermeable de aceites etéreos que mantiene la presión de vapor de agua evitando así la evaporación.

M5: Santolina chamaecyparissus

Las camomilas, todas ellas de un color plateado de diferentes tonalidades según la variedad o la especie, son plantas típicamente mediterráneas. Su aroma característico nos indica la presencia de compuestos volátiles que le ayudan a controlar la transpiración y mantienen una presión de vapor de agua más o menos constante.

OTRAS ÁREAS DEL JARDÍN ...

FLORA DE OTRAS ISLAS

M7: Kleinia neriifolia

Esta planta endémica de las Islas Canarias muestra una fuerte afinidad con la vegetación africana. Sus características hacen que sea resistente a la aridez: se trata de una planta suculenta y durante el verano pierde las hojas para evitar una excesiva transpiración. A lo largo de esta estación se podrán observar las ramas desnudas, de color verde y repletas de agua, que forman un arbolito de hasta dos metros de altura.

M8 y M9: flora de otras islas mediterránias

Las plantas que habitan en estas islas, igual que las plantas baleáricas, estan adaptadas para resistir un verano seco y caluroso. En estas áreas se pueden observar cojinetes espinosos como Astragalus tragacantha, aros que indican la localización de las bulbosas, plantas malacófilas como Phlomis fruticosa y la manzanilla endémica de Córcega y Cerdeña (Santolina corsica)

ETNOBOTÁNICA

M12 y M13: hortalizas y frutales

Durante el verano estas dos áreas presentan su momento más esplendoroso. En el huerto encontraremos las hortalizas de temporada, de variedades tradicionales de las Islas Baleares. Muchos frutales nos alegran con sus frutos, los primeros en madurar serán los albaricoques y las peras, más tarde las ciruelas y al final del verano, las manzanas y la uva.

M11: Capparis spinosa

La alcaparrera es una planta que nace tendida o colgando en paredes y acantilados. Durante todo el verano muestra sus flores grandes, con pétalos blancos y largos estambres violáceos. En Baleares podemos encontrar la planta en estado silvestre, pero también cultivada, ya que se aprovechan los botones florales y los frutos inmaduros que se comen en vinagre y tienen propiedades aperitivas y laxantes.

 

En definitiva, de una manera u otra, las plantas de la mediterránea pasan el verano con baja actividad metabólica, esperando las lluvias de otoño que para ellas supone una nueva primavera.

Visite el Jardín Botánico de Sóller la próxima "primavera de invierno", cuando las plantas despierten del largo periodo estival con las primeras flores, y las hojas jóvenes de nuestros arbustos, nos hagan disfrutar del verde paisaje del otoño mediterráneo.